La etnografía es, en palabras sencillas, la rama de la antropología que se encarga de investigar, de describir, de estudiar y clasificar las costumbres y culturas de los pueblos; en principio, busca recoger y mostrar datos de carácter empírico y relativo según diversas categorías. Simple, ¿cierto? Sin embargo, esta es solo una primera impresión de un tema que, a medida que se profundice en este, develará ser mucho más grande de lo que parece.
Podríamos decir que uno de los puntos fundamentales de la etnografía –y, a su vez, uno de los más complejos– es el hecho de que no basta con registrar las conductas e interacciones sociales, sea cual sea la comunidad que se estudie y sin importar cuánto se describa el evento. Resulta inútil y vacio el registrar un rito religioso, un festival o las simples costumbres en la mesa… ¡sino se entiende el contexto, el sentido y el significado que estos poseen dentro de la población misma! Con facilidad se puede describir la situación que acontece en la India con el rechazo social de los llamados “Intocables” como algo aborrecible; la etnografía no solo nos describe y, aunque no nos llama a apoyar o detestar una circunstancia o pintarnos “malos” y “buenos”, nos brinda las herramientas para entenderla. El objetivo de la etnografía es precisamente ese: descubrir las interacciones de las culturas, el entender su significancia dentro de la misma a partir de la visión de los propios participantes y del mismo investigador.